Pocos barrios de la ciudad han tenido que reconstruirse a sí mismos tantas veces como la Roma. Cada vez, ha vuelto más interesante que antes.

Un trazo afrancesado para la modernidad porfiriana

La Roma nació en 1903, diseñada por el empresario inglés Edward Walter Orrin como la primera colonia moderna fuera del entonces centro de la ciudad. Fue parte del proyecto de modernización urbana del Porfiriato: la élite de la época importó estéticas francesas e italianas que hoy conviven en la misma cuadra, con las últimas construcciones art nouveau y afrancesadas que caracterizaron al régimen de Porfirio Díaz. Las calles se trazaron anchas y arboladas —Orizaba con su camellón central, Jalisco (hoy Álvaro Obregón) con 45 metros de ancho, a la manera de un boulevard parisino— y marcaron un estándar de urbanismo que la ciudad tardaría décadas en repetir.

Una plaza con un David de bronce

Sobre el eje norte-sur de la colonia se trazaron dos plazas: Parque Roma, hoy conocido como Plaza Río de Janeiro, y Plaza Luis Cabrera. En el centro de la primera, una réplica en bronce del David de Miguel Ángel —colocada en los años setenta— se ha convertido en uno de los puntos más fotografiados de la Roma, rodeada de edificios porfirianos y art nouveau que han sido restaurados con cuidado en años recientes.

La herida que se convirtió en patrimonio

El sismo de 1985 golpeó a la Roma con una fuerza que todavía se puede leer en su trazo: el emblemático Centro Urbano Presidente Juárez, del arquitecto Mario Pani, quedó destruido en un 80 por ciento, junto con varias casonas antiguas. Lo que sobrevivió al sismo fue protegido en 2017 por el Instituto Nacional de Bellas Artes, que declaró a la colonia zona patrimonial. Esa doble memoria —lo que se perdió y lo que se decidió proteger— es parte de lo que hace a la Roma distinta de cualquier otro barrio de la ciudad.

Donde el arte contemporáneo se volvió vecino

Álvaro Obregón es hoy la columna cultural de la Roma. kurimanzutto, una de las galerías más influyentes de América Latina, cuestiona constantemente los límites de lo que puede ser arte. A pocas calles, Galería OMR y Proyectos Monclova completan un circuito que compite de tú a tú con cualquier escena internacional, mientras que Casa Lamm ofrece una experiencia distinta: cultura, historia y gastronomía dentro de una casona restaurada del propio Porfiriato.

Una casona que hoy sirve pasta

Pocos restaurantes representan mejor a la Roma que Rosetta: la cocina de la chef Elena Reygadas ocupa una mansión porfiriana restaurada, donde la arquitectura del barrio y la cocina de autor conviven sin fricción. A unas calles, Licorería Limantour ha sido, durante más de una década, una referencia obligada de coctelería en Latinoamérica.

Donde el diseño también descansa

La calle Colima concentra buena parte de la oferta de hospedaje boutique de la Roma: hoteles pequeños, con diseño cuidado, a pasos de restaurantes, galerías y cafés de especialidad. Es una zona pensada para caminar, no para trasladarse en coche de un punto a otro.

El mismo criterio, a unos minutos de Masaryk

BULLET Hairdressing Club está en Polanco, pero comparte con la Roma la misma convicción que sostuvo la reconstrucción del barrio después de 1985: lo que vale la pena, se cuida y se restaura con paciencia, no se reemplaza a la primera oportunidad. Si tu recorrido por la Roma te deja con ganas de un corte, un tratamiento o un momento de cuidado personal, en bullet.mx/servicios puedes reservar tu próxima cita.

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