Hay colonias que reciben visitantes. La Juárez, desde que existe, ha sido construida por ellos.
Una hacienda al filo de Reforma
La colonia nació en 1880, cuando se fraccionaron los terrenos de la Hacienda de la Teja aprovechando el trazo recién abierto de Paseo de la Reforma. En 1903 se le llamó Colonia Americana, y en 1906 tomó el nombre que conserva hoy. Empresarios y diplomáticos extranjeros, vinculados a la aristocracia porfiriana, construyeron ahí residencias que imitaban los palacios franceses: casonas de estilo art nouveau y art déco que todavía definen el triángulo que forma la colonia entre Paseo de la Reforma, Bucareli y avenida Chapultepec.
De colonia diplomática a Zona Rosa
A mediados de los años cincuenta, dentro del mismo territorio de la Juárez, nació la Zona Rosa: una ola de bares, cafés y restaurantes que la convirtió en el lugar de moda de la ciudad. Esa vocación de puerta abierta al mundo nunca se fue del todo —hoy conviven en las mismas calles las mansiones porfirianas con la comunidad coreana que le ha dado a la zona el apodo de la Pequeña Seúl, dos capas de la misma vocación cosmopolita.
Un hotel que sigue recibiendo, más de un siglo después
En Londres 130 —en pleno corazón de la Zona Rosa—, el Hotel Geneve abrió sus puertas en 1907 con servicios que en su momento eran un lujo casi inédito: lavandería, tintorería, barbería, teléfono y elevador en cada habitación. Su restaurante, Buenos Días, está dedicado por completo a Porfirio Díaz, y sus meseros visten de organilleros como homenaje al instrumento que el propio Díaz introdujo a la ciudad. Es, quizás, el rincón donde la memoria porfiriana de la Juárez se conserva con más sentido del humor.
Galerías entre casas de cambio y talleres
Sobre Bucareli y sus calles cercanas, la escena de arte contemporáneo de la Juárez ha crecido sin pedir permiso: galerías instaladas en casonas porfirianas conviven con talleres mecánicos y tiendas de refacciones, en una mezcla que solo esta colonia parece tolerar con naturalidad.
El diseño que se esconde entre refaccionarias
La Juárez guarda una de las concentraciones de tiendas de diseño independiente más interesantes de la ciudad, casi todas a unas calles de distancia entre sí. Utilitario Mexicano, en Marsella 3A, es un templo a los objetos domésticos mexicanos tradicionales —tarros de peltre, utensilios de cocina, molcajetes— elegidos por su diseño y funcionalidad. Casa Mandarine, en Bucareli 35-4, reúne diseño mexicano y latinoamericano hecho a mano. En Versalles 104, Rumor y Vena exploran moda disruptiva y diseño independiente urbano, mientras que La Sirène, en Londres 138, ofrece una propuesta más romántica y vintage. Y sobre la misma calle Marsella, a solo unos números de Utilitario Mexicano, está Lorena Saravia —la diseñadora mexicana con más de una década construyendo una estética minimalista y geométrica—, que merece su propia historia y la tendrá en nuestra próxima entrada.
Donde dormir entre casonas restauradas
Casa Prim ocupa un edificio ecléctico de principios del siglo XX, de cuando la Juárez era la segunda colonia más importante de la ciudad durante el Porfiriato: hoy es un hotel boutique de 23 habitaciones que conserva su distribución original, con la antigua cochera convertida en lobby. A unas calles, Guest Rooms Jardín Prim ofrece una experiencia similar dentro del mismo complejo cultural General Prim.
El mismo criterio, a unos minutos de Masaryk
BULLET Hairdressing Club está en Polanco, pero comparte con la Juárez la misma vocación: recibir bien, sin necesidad de anunciarlo a gritos. Si tu recorrido por la Juárez te deja con ganas de un corte, un tratamiento o un momento de cuidado personal, en bullet.mx/servicios puedes reservar tu próxima cita.
Precios y disponibilidad sujetos a cambios. Consulta siempre la agenda actualizada antes de tu visita.
